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El viejo molino no
giraba, pero la brisa seguía trayendo los recuerdos del pasado que
viajaban al futuro. ¿O eran los recuerdos del presente que al ser tan
volátiles marchaban rumbo al olvido? No recuerdo.
Tras muchos días lluviosos
regresaron los vientos y con ellos los recuerdos peleándose con el
presente, y quién sabe si con el futuro.
Y mañana, ya en el futuro y
sentado en el banco del parque, no recordaré donde olvidé a mi corazón y
no sabré donde escribir lo que hoy siento.
©
Chimi
- 21/07/08
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