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Sólo horizontes
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Al término de una calurosa tarde de siega me vieron nacer estas
tierras del Alto
Aragón
en la década de los setenta. Crecí y jugué por las mismas calles que
lo hizo el ilustre Miguel Servet y es ahora mi ciudad natal la que
completa mi saber.
La juventud es la etapa seria por la que todos debemos pasar, la
inconformidad, el porqué de las cosas, los amigos de verdad, la
orientación profesional, la independencia, el despertar de nuevos
sentimientos… el Mundo y yo. Todo englobado en las horas marcadas de
un reloj sin agujas en el que se siguen sumando segundos.
El
cariño por los míos y la pasión por los medios de comunicación me
llevaron con dieciséis años a publicar mis primeros artículos en
Diario del Altoaragón, Heraldo de Aragón
y el ya desaparecido periódico El Día. Ahora me centro
más en la información objetiva, aunque sigo cultivando ese tono
irónico que me caracterizó en prensa. También me apasiona la
comunicación oral y más concretamente el mundo de la radio, al que
llevo dedicados parte de estos tres últimos años y al cual me
gustaría dedicarme profesionalmente.
La
poesía de la vida está siempre vinculada
al amor, respeto y amistad
que unos a otros nos debemos en el arduo camino de la vida. En el
primer momento en que un sentimiento se impregnó en un papel nació
Chimi desde entonces, la luz, la soledad, el agua, los
sueños, los horizontes, el tiempo y la vida misma se han combinado
repetidamente con infinitas metáforas en el despertar de cada día.
Si eres uno de los que piensan que la poesía es tristeza y soledad,
vuelve a leer lo que así has juzgado y verás en ella ilusión además
de un corazón que palpita hacia un horizonte cada vez más próximo.
Gracias a las personas y vivencias que laten en estas líneas porque
sin ellas no hubiese sido lo mismo. Gracias especiales a los amigos
de En buena compañía y La Magia es Joven
porque con ellos hemos puesto la chispa a la vida.
©
Miguel Ángel Lordán
-1995 |
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EL
TIEMPO
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El
tiempo no es sino el verdugo,
que
abre y cierra la puerta de la vida.
© Chimi
-1992 |
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¡QUÉ
SOLO ESTOY!
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Esperar es algo triste;
estar
sólo, mucho peor.
Me
falta mucho valor
y a
la muerte recibiste.
Quizá no fue todo bien,
preferías algo más;
pero,
ahora, tú ya no estás,
no
besarás más mi sien.
A veces, si me despierto,
quisiera pensar que sueño;
todo
resulta pequeño,
pero
lo peor es que es cierto.
Mil veces quise decirlo
pero
quizá tuve miedo,
no
quise tocar ni un dedo,
tú
preferiste no oírlo.
¿Por qué te fuiste tan sola?
Siempre estarás en mi mente,
el
buen recuerdo no miente,
siempre podré decirte hola.
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Cuando bien marchaba todo
llegó
el maldito destino,
todo
ante mí, desatino,
quisiese salir del lodo.
Desde que no estás aquí
hay
un vacío muy grande
qué,
por más que la vida ande,
nunca
te perderé a ti.
Tú
estás en otro paraje,
tú
estás en otros lugares,
tú
estás surcando otros mares
y
quiero seguir tu viaje.
Maldita suerte tuviste,
estas
cosas no debieran
partir a dos que se quieran.
Y tú
desapareciste.
Más espero estar contigo,
solo
no quiero quedar,
me
conformo con pensar
que
quieres estar conmigo.
©
Chimi
-1990 |
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ALEGATO
A LA VIDA
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Ya no
existía palabra,
letra
o frase que expresara,
que
su surco ya no se ara
con
la ya, danza macabra.
Un gesto, nos da la vida,
una
mano, la confianza,
una
sonrisa, la esperanza
y un
llanto, la despedida.
El primer paso en costoso,
el
segundo nos sorprende,
el
tercero no se entiende
y el
último es desastroso.
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Las preguntas se repiten:
¿Hasta dónde la ilusión?
¿Cuándo empieza la traición?
… Y
otra vez más se repiten.
Afortunado de aquel
que
tiene un día para ver,
otro
día para aprender
y un
último para él.
Y si un puente se derrumba
y
agua por sus ojos brota,
su
estructura no está rota,
pues
su propia luz le alumbra.
(A Dani, en su memoria)
©
Chimi
-1994
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YO
Y MI ASIENTO VACÍO
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Yo y
siempre yo,
yo y
mi asiento vacío,
viajando por la carretera,
la
carretera de la vida.
De repente apareciste tú
en mi
mismo camino;
ibas
paseando por el arcén,
me
hiciste un gesto y me detuve.
No recuerdo cómo desapareciste,]
quizá
en un cruce de luces;
fue
algo extraño y difuso,
seguramente sólo un sueño.
Yo y siempre yo,
yo y
mi asiento vacío,
viajando por la carretera,
la
carretera de la vida.
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Y ahora, todas las noches
acudo
a tu encuentro,
recorro cada kilómetro pensando en ti]
y no
consigo hallarte.
Abro y cierro mis ojos,
apago
las luces y te busco;
estoy
ciego por tu amor
y
nunca consigo verte.
Y otra noche más
regreso a mi cama
con
tu imagen en mi mente
y mi
corazón en tus sombras.
Yo y siempre yo,
yo y
mi asiento vacío,
viajando por la carretera,
la
carretera de mi vida.
©
Chimi
-1994
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EL
ARROYO
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… y
las flores abrirán… Será al alba, con el reflejo de la más vaga
existencia de luz, condensada en las gotas de sinceridad de su más
humilde y olvidado pensar. Abren sus ventanas de color, con el mismo
movimiento de la gota de agua que colma un vaso, como el seguir
aguas arriba un río sin caudal, como si brotasen de un rincón
pequeño que no se sabe dónde está y se desconoce cuándo entristeció
al corazón.
Ya
comienzan a bordear las mejillas y siguen corriente abajo; mientras,
hay algo que sigue buscando el nacimiento del afluente, afluente que
desencadenó el desbordamiento de sus sedimentos.
En el
siguiente giro a la izquierda, se quiere encontrar un paisaje
diferente, el esfuerzo aumenta, pero sigue anocheciendo y no se
divisa el principio.
Atrapado entre la noche y el día, no se distinguen las siluetas con
claridad. A lo lejos, en sus fuentes aletargadas y empañadizas, se
aprecia un arroyo tranquilo, de aguas verdemarroniscas y tibias que
se convierten en un lecho de amor.
Al
tiempo que el explorador se acerca a la llaga oscurece más y más,
pero, atrapado en sí mismo, no pierde la ilusión y se guía por la
luz estelar. Un paso en falso heriría su vida, pero no estaba
dispuesto a eclipsar la larga senda recorrida, senda que ahora
quedaba sombreada.
Guiado por un solo sentimiento logró llegar al arroyo. A unos
metros, se dibujaba una abrupta pared, parecía haber terminado todo…
Desesperado, miró hacia arriba y comprobó que unos puntos brillantes
le observaban; él sonrío y, tras derramar una fría gota que
impresionó el lienzo sagrado de su bondad, bajó la cabeza y miró las
aguas que ya no eran verdes, eran oscuras y en ellas se reflejaban
las ondas de su doloroso y grisáceo sentimiento.
Poco
a poco se desdibujaban los surcos en el agua y se veían los puntos
estrellados en ella. Con un ligero movimiento de cabeza, comprobó
que la pared, oscura e impetuosa, no se imprimía en la frágil imagen
del arroyo.
Confuso, intentó bordear la roca y descubrió que no había nada más
allá. Miró sus pies y estaban dentro del agua; entonces, sintió una
sensación cálida contrastante con su frío corazón. Rápidamente,
salió del agua y echó a correr por donde creyó haber llegado allí.
Intuía que se estaba equivocando, pero el temor le traicionó.
Yo vi
una luz, corrí hacia ella con todas mis fuerzas y, de pronto, caí
por el precipicio humedecido de tu mejilla.
La
gota se dividió en dos, una cayó sobre la flor y sólo por eso abrió;
la otra quedó en tus manos como testimonio de mi cariño.
Ahora, sólo esa gota que tú recogiste es la única que sabe cómo
llegar al arroyo, al arroyo que únicamente hace abrir las flores a
las que tú diste la luz del alba.
(Al Vero a su paso por Alquézar y a una ilusión)
©
Chimi
-1992 |
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NOCHE
EN SOLEDAD
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Eres mi última página de un libro en blanco,
el
silencio entre el relámpago y el trueno,
una
tenue luz que, una vez más, se confunde en el horizonte
con
las dos palabras que nunca brotaron en tus labios.
Mi corazón sigue escribiendo tu nombre con tinta de amor,
mis
recuerdos son los tuyos
y el
reflejo de tus ojos lleva impresos los míos.
Es la canción que me persigue y sigo escuchando en soledad,
las
notas de cariño que nunca supe componer,
el
profundo abismo, que hay tras mi puerta.
Una noche más vuelve a llorar el cielo
y,
escondidas las estrellas,
sólo
las luces de la calle serpentean los cristales incoloros de la
noche.
Me asomo al balcón de la vida
y mi
almohada se humedece de gotas saladas.
Fuera, las flores en sus tiestos colorados gozan del agua milagrosa;
dentro, se evapora otro afluente del viejo arroyo.
Con el nuevo amanecer, se oyen sobre los charcos
los
pasos de un nuevo día;
tras
de sí, las huellas mojadas de una noche en soledad.
Ahora ya despierto de mi sueño,
podré
ya dormir en la vida.
©
Chimi
-1995 |
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HORIZONTES
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Al
tiempo que se aplastan
y
deslizan las gotas contra el cristal,
se
teje la suave y frágil cortina
que
empaña los horizontes soñados.
©
Chimi
-1992 |
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LORDÁN CEREZUELA, M. A. 1995. Sólo horizontes.
Instituto de Estudios
Altoaragoneses (I.E.A.). Grafic Rm Color, S.L. Huesca. Dep.Legal:
HU-288/95. Pliego de poemas. 15.
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