Fotografías: RAFAEL MARÍN y MIGUEL A. LORDÁN

"LA GRANJA" informa... (Asociación de Ex-alumnos de la ECA de HUESCA)

Diciembre de 1999

La importancia de la inseminación artificial en porcino

Los investigadores quieren mejorar la técnica del semen congelado

Por: Miguel Ángel LORDÁN

Reducir gastos, es en pocas palabras lo único que debe preocupar al ganadero, de cara a la obtención de un margen económico mayor en su explotación, siendo además en muchas ocasiones el único factor monetario en el que puede influir directamente. Sin embargo, todo esfuerzo que no va acompañado de una mejora reproductiva y genética, es difícilmente útil para lograr la meta de la rentabilidad en la explotación ganadera.

En el ganado porcino, aspectos derivados de la intensificación de ciclos productivos, han provocado que avances tecnológicos como la inseminación artificial -I.A.-, sean imprescindibles de cara a la mejora del control de los parámetros de fertilidad y número de lechones producidos por hembra al año. Por otra parte, la I.A. permite: un mayor control sanitario, una rápida difusión del proceso genético, una optimización del manejo reproductivo y una disminución de los costos económicos de la explotación.

La falta de selección genética disminuye los rendimientos de la explotación

Según estudios publicados por José Antonio García Ruvalcaba, en 1993, una de cada cuatro cerdas cubiertas fue inseminada artificialmente, de ahí la importancia de esta técnica frente a la monta natural. El porqué de este cambio de técnica es porque los resultados de fertilidad y prolificidad obtenidos en los últimos años han sido prácticamente similares, incluso algo superiores en el caso de I.A.; siendo, curiosamente, la combinación de ambas técnicas -I.A. y monta natural- la que ha dado mejores resultados que ambas por separado.

Según la normativa española, los Centros de I.A. deben cumplir los siguientes requisitos:

- Ser supervisados en todo momento por técnicos veterinarios.

- Disponer de: instalaciones que permitan asegurar el alojamiento y el aislamiento de los verracos, locales exclusivos con fácil limpieza y desinfección donde extraer el esperma y contar con laboratorios para el tratamiento del esperma y elaboración de dosis seminales.

- Estar construidos o aislados de forma que se impida el contacto con otros animales ajenos al centro.

- Las zonas de alojamiento deben estar separadas del laboratorio y ambas separadas de la instalación del almacenamiento de semen.

- Es indispensable disponer de instalaciones para realizar el periodo de aislamiento o cuarentena de los verracos de reposición.

De cara a la optimización de la calidad espermática, los verracos deben estar a temperaturas de menos de 28C., por lo que es habitual que los alojamientos de los sementales estén dotados de paneles humificadores con extracción de aire, o incluso de sistemas de refrigeración con acondicionadores de aire evaporativo o coolings. Además para evitar posibles variaciones de calidad y concentración espermática, es corriente la utilización de suplementos en la dieta, en base a correctores vitamínico-minerales y aminoácidos, que se administran cada siete o diez días.

El número medio de dosis por eyaculado es de 25 por semana a una concentración de 3 x 109 spz/dosis y con una frecuencia de extracción de los verracos de 3 saltos cada 2 semanas. La vida productiva de los verracos es de 2 años, dependiendo de la línea genética, alojamientos y ritmo de extracción; y las razas más utilizadas como finalizadores son Pietrain y las líneas sintéticas de Pietrain con Yorkshire y Duroc.

Para la selección de futuros reproductores hay que tener en cuenta:

- La evaluación del valor genético: tanto analizando las características de cruzamiento terminal -información genealógica y testaje individual comparando parámetros como: ganancia media diaria, índice de conversión y espesor de la grasa dorsal-, como analizando 

caracteres de tipo reproductivo -lechones nacidos vivos, peso de la camada a los 21 días, número de lechones destetados y habilidad en lactación de la hembra-.

- La evaluación morfológica: según raza, aplomos, locomoción, calidad de órganos genitales y estado sanitario.

- Y por último, la evaluación andrológica: determinación de líbido y calidad espermática.

La recogida del semen se realiza de forma manual en un vaso de precipitado precalentado a 37C., siendo común la recolección del eyaculado sobre 50-100 cc. de diluyente, evitando de esta forma posibles desequilibrios del plasma seminal.

La contrastación del semen es un aspecto fundamental para evitar posibles problemas de subfertilidad e infertilidad en el verraco, siendo además un arma esencial para identificar a individuos que destacan por sus características reproductivas y para hacer un control de la calidad seminal. Estas contrastaciones suelen realizarse en dos niveles: en laboratorios pequeños a nivel de granja, y en grandes centros de inseminación artificial. Así, la tecnología en la preparación de dosis en laboratorios pequeños se basa en: análisis de volumen, características organolépticas, motilidad y concentración del eyaculado; mientras que en los grandes centros de I.A., se realizan análisis más precisos en los que se determinan además: formas anormales, acrosomía y microbiología.

Además de las técnicas analíticas, y con objeto de simplificar trabajo y reducir costes improductivos, los centros de I.A. cuentan en la actualidad con diferentes técnicas, bastante fiables, que permiten hacer una predicción del potencial reproductivo de los animales, uno de ellos es el denominado Test de Resistencia Osmótica -ORT- que clasifica a los verracos en categorías del 1 al 3, siendo la primera la de mayor calidad.

Otro método de incrementar los parámetros reproductivos es la utilización de semen heterospérmico, consistente en la dilución previa de los eyaculados en la proporción 1:10 con un medio de conservación de 200 mg. de gentamicina/litro.

Los factores que influyen en una buena conservación del semen son: el partir de una buena calidad inicial, realizar la dilución en la primer media a una proporción óptima de 1:10 sin variación de temperatura, un posterior descenso de temperatura de 37 a 15C en 3-5 horas y una conservación en anaerobiosis -sin aire-.

El semen es distribuido en catéteres desechables y a temperaturas de refrigeración de 15 a 16C. La técnica de la inseminación, propiamente dicha, tiene variantes en su técnica, desde el método más generalizado con introducción de la dosis en un periodo rápido de 1 a 3 minutos, pasando por la aplicación lenta con estimulación previa con catéter y la aplicación tras 4 ó 5 minutos, hasta la técnica de aplicación trifásica con introducción de diluyente antes y después de la dosis.

Para la determinación del celo es habitual el uso de machos recelas una vez al día, y el momento más adecuado para realizar la inseminación es tras la detección del celo, apoyado de una segunda inseminación 24 horas después.

Como método de conservación a largo plazo hay que destacar la congelación del semen, pero sin embargo, este método es por el momento poco utilizado ya que el semen del verraco tiene como problema principal las características de la célula espermática, lo que provoca unos bajos índices reproductivos, por lo que sólo suele usarse como mejorante genético de un hato reproductor.

Hoy en día, y debido a la complejidad de las técnicas de contrastación seminal, se hace imprescindible que los centros de I.A. utilicen programas informáticos para rentabilizar su trabajo y garantizar unos mínimos resultados.

Cerdos en cebadero provenientes de inseminación artificial

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2003 Miguel Ángel Lordán

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Villanueva de Sigena -Huesca-