| Por: Miguel Ángel LORDÁN
Reducir gastos, es en pocas palabras lo único que debe preocupar al ganadero, de cara a la obtención de un margen económico mayor en su explotación, siendo además en muchas ocasiones el único factor monetario en el que puede influir directamente. Sin embargo, todo esfuerzo que no va acompañado de una mejora reproductiva y genética, es difícilmente útil para lograr la meta de la rentabilidad en la explotación ganadera.
En el ganado porcino, aspectos derivados de la intensificación de ciclos productivos, han provocado que avances tecnológicos como la inseminación artificial -I.A.-, sean imprescindibles de cara a la mejora del control de los parámetros de fertilidad y número de lechones producidos por hembra al año. Por otra parte, la I.A. permite: un mayor control sanitario, una rápida difusión del proceso genético, una optimización del manejo reproductivo y una disminución de los costos económicos de la explotación.

La falta de selección genética
disminuye los rendimientos de la explotación
Según estudios publicados por José Antonio García Ruvalcaba, en 1993, una de cada cuatro cerdas cubiertas fue inseminada artificialmente, de ahí la importancia de esta técnica frente a la monta natural. El porqué de este cambio de técnica es porque los resultados de fertilidad y prolificidad obtenidos en los últimos años han sido prácticamente similares, incluso algo superiores en el caso de I.A.; siendo, curiosamente, la combinación de ambas técnicas -I.A. y monta natural- la que ha dado mejores resultados que ambas por separado.
Según la normativa española, los Centros de I.A. deben cumplir los siguientes requisitos:
- Ser supervisados en todo momento por técnicos veterinarios.
- Disponer de: instalaciones que permitan asegurar el alojamiento y el aislamiento de los verracos, locales exclusivos con fácil limpieza y desinfección donde extraer el esperma y contar con laboratorios para el tratamiento del esperma y elaboración de dosis seminales.
- Estar construidos o aislados de forma que se impida el contacto con otros animales ajenos al centro.
- Las zonas de alojamiento deben estar separadas del laboratorio y ambas separadas de la instalación del almacenamiento de semen.
- Es indispensable disponer de instalaciones para realizar el periodo de aislamiento o cuarentena de los verracos de reposición.
De cara a la optimización de la calidad espermática, los verracos deben estar a temperaturas de menos de 28ºC., por lo que es habitual que los alojamientos de los sementales estén dotados de paneles humificadores con extracción de aire, o incluso de sistemas de refrigeración con acondicionadores de aire evaporativo o coolings. Además para evitar posibles variaciones de calidad y concentración espermática, es corriente la utilización de suplementos en la dieta, en base a correctores vitamínico-minerales y aminoácidos, que se administran cada siete o diez días.
El número medio de dosis por eyaculado es de 25 por semana a una
concentración de 3 x 109 spz/dosis y con una frecuencia de extracción
de los verracos de 3 saltos cada 2 semanas. La vida productiva de los
verracos es de 2 años, dependiendo de la línea genética,
alojamientos y ritmo de extracción; y las razas más utilizadas como
finalizadores son Pietrain y las líneas sintéticas de Pietrain con
Yorkshire y Duroc.
Para la selección de futuros reproductores hay que tener en
cuenta:
- La evaluación del valor genético: tanto analizando las características
de cruzamiento terminal -información genealógica y testaje
individual comparando parámetros como: ganancia media diaria, índice
de conversión y espesor de la grasa dorsal-, como analizando
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caracteres de tipo reproductivo -lechones
nacidos vivos, peso de la camada a los 21 días, número de lechones
destetados y habilidad en lactación de la hembra-.
- La evaluación morfológica: según raza, aplomos, locomoción,
calidad de órganos genitales y estado sanitario.
- Y por último, la evaluación andrológica: determinación de líbido
y calidad espermática.
La recogida del semen se realiza de forma manual en un vaso de
precipitado precalentado a 37ºC., siendo común la recolección del
eyaculado sobre 50-100 cc. de diluyente, evitando de esta forma
posibles desequilibrios del plasma seminal.
La contrastación del semen es un aspecto fundamental para evitar
posibles problemas de subfertilidad e infertilidad en el verraco,
siendo además un arma esencial para identificar a individuos que
destacan por sus características reproductivas y para hacer un
control de la calidad seminal. Estas contrastaciones suelen realizarse
en dos niveles: en laboratorios pequeños a nivel de granja, y en
grandes centros de inseminación artificial. Así, la tecnología en
la preparación de dosis en laboratorios pequeños se basa en: análisis
de volumen, características organolépticas, motilidad y concentración
del eyaculado; mientras que en los grandes centros de I.A., se
realizan análisis más precisos en los que se determinan además:
formas anormales, acrosomía y microbiología.
Además de las técnicas analíticas, y con objeto de simplificar
trabajo y reducir costes improductivos, los centros de I.A. cuentan en
la actualidad con diferentes técnicas, bastante fiables, que permiten
hacer una predicción del potencial reproductivo de los animales, uno
de ellos es el denominado Test de Resistencia Osmótica -ORT- que
clasifica a los verracos en categorías del 1 al 3, siendo la primera
la de mayor calidad.
Otro método de incrementar los parámetros reproductivos es la
utilización de semen heterospérmico, consistente en la dilución
previa de los eyaculados en la proporción 1:10 con un medio de
conservación de 200 mg. de gentamicina/litro.
Los factores que influyen en una buena conservación del semen son:
el partir de una buena calidad inicial, realizar la dilución en la
primer media a una proporción óptima de 1:10 sin variación de
temperatura, un posterior descenso de temperatura de 37º a 15ºC en
3-5 horas y una conservación en anaerobiosis -sin aire-.
El semen es distribuido en catéteres desechables y a temperaturas
de refrigeración de 15º a 16ºC. La técnica de la inseminación,
propiamente dicha, tiene variantes en su técnica, desde el método más
generalizado con introducción de la dosis en un periodo rápido de 1
a 3 minutos, pasando por la aplicación lenta con estimulación previa
con catéter y la aplicación tras 4 ó 5 minutos, hasta la técnica
de aplicación trifásica con introducción de diluyente antes y después
de la dosis.
Para la determinación del celo es habitual el uso de machos
recelas una vez al día, y el momento más adecuado para realizar la
inseminación es tras la detección del celo, apoyado de una segunda
inseminación 24 horas después.
Como método de conservación a largo plazo hay que destacar la
congelación del semen, pero sin embargo, este método es por el
momento poco utilizado ya que el semen del verraco tiene como problema
principal las características de la célula espermática, lo que
provoca unos bajos índices reproductivos, por lo que sólo suele
usarse como mejorante genético de un hato reproductor.
Hoy en día, y debido a la complejidad de las técnicas de
contrastación seminal, se hace imprescindible que los centros de I.A.
utilicen programas informáticos para rentabilizar su trabajo y
garantizar unos mínimos resultados.

Cerdos en cebadero provenientes de
inseminación artificial
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