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En fin... como en tantas fábulas, alguna vez había
que empezar con: "Había una vez..." Por la mitad del cuento y mirando al
horizonte de la luna y las estrellas, el protagonista de esta curiosa
historia escribía un e-mail en la noche. Minutos más tarde el reloj de
la esquina inferior derecha del monitor cambiaba sus cuatro dígitos por
00:00. Es como si todo empezase de nuevo, pero el acumulado eran ya 35
años. Él no esperaba regalos de nadie ya que con el paso del tiempo
estaba convencido de que la constancia era el único secreto para
conseguir todo lo que de verdad importaba. Esa noche soñó despierto que
tenía un millón de amigos, todos ellos eran importantes para él. Soñó y
soñó de veras que soñaba, porque su ilusión era despertar al día
siguiente pensando en que sí, esta vez sí: "Había una vez..."
©
Chimi
- 17/07/07
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